CÁNCHICA: “Sí es rentable invertir en arte, incluso en medio de la crisis”

Néstor Hernández Cánchica, o mejor, Cánchica, a secas, es un artista en la dimensión más amplia que se pueda asumir del término. Y es que ha logrado salir airoso y de manera exitosa en varias expresiones del  ejercicio que tiene como protagonista a la inspiración y la musa.

Por Humberto Luque Mendoza

Su recorrido por estos caminos comenzó como ilustrador en publicaciones impresas, dibujando y delineando caricaturas para periódicos humorísticos. Luego, dio un salto hacia la pintura, pero no conforme con eso estableció, sin proponérselo quizá, una relación híbrida entre la plástica y la literatura.

Néstor “Cánchica” Hernández

“En el caso de la literatura fue más bien un tema de causalidad”, aclara. “Por circunstancias que a uno le toca experimentar, me vi envuelto en un proyecto para escribir relatos cortos, sin ser escritor para ese momento. Sin conocer el oficio me aventuré, y de allí se despertó y evolucionó con rapidez abrumadora esa vena dormida por la escritura”, explica.

En ese proceso nació su una primera novela, Andantes, que con humildad señala, “tuvo buena acogida”. Luego vino una segunda, Aghori, posteriormente  un libro de relatos cortos El Abominable hombre de las nieves, y en este momento acaba de terminar una tercera novela que lleva por título Apócrifo y con la que participa en un concurso en España; también va a la mitad de un segundo libro de relatos aún sin título.

No conforme con esa intensidad en el trabajo literario a través del género de la narrativa, que es de igual forma intenso en el terreno de la pintura, está incursionando también en el relato infantil con un proyecto que verá la luz próximamente de la mano de su casa editora FB Libros, y que lleva por título: Mariam y la Teriantropía.

En sus obras literarias trata de abordar temas diferentes. Con relación a los relatos parten de la experiencia que el autor ha tenido o que le han sido contadas por terceros; no así con las novelas. Destaca que con ellas, por muy fantásticas o de ciencia ficción que sean, siempre tienen mucho de verdad,  de cosas que han ocurrido. Pero el hilo fantástico permanece. Hay algo que puede ser mágico dentro de una historia, por muy urbana o cotidiana que parezca, y eso siempre me ha movido y me mueve en la literatura”, apunta.

Con respecto a en qué movimiento podría ubicarse, resalta que “ubicarse dentro de un movimiento es algo que te limita. Pero si me dijeran qué tipo de pintura estoy haciendo, diría que una pintura de corte fantástico que tiene discurso”.

Refiere además que entendió que, por ejemplo, en el caso de la escritura, cuando uno está escribiendo no debes pensar qué tipo de novela escribes. Simplemente lo haces. Una vez que está terminada, los críticos se encargan de darle o meterla en algún género.  “En mi caso se ha dicho que lo que estoy escribiendo son Thrillers, que tiene mucho que ver con la novela negra, cosa que no me desagrada porque es un género que me gusta”, apunta, y agrega:

“En la pintura me han dicho que soy surrealista, otros hiperrealista, otros dicen que milito dentro del realismo mágico, y la verdad no estoy ni conforme ni disconforme con los planteamientos. La verdad dejé desde hace tiempo de hacer obras que encajaran con tal o cual movimiento, simplemente dije: pinto lo que el cuerpo y el corazón me indiquen lo que quiere pintar”.

Fantasía sobre el lienzo

Cánchica, al referirse a su trabajo plástico, destaca que el mismo ha estado siempre plagado de fantasía. “Mi pintura es muy lúdica, y tiene mucho que ver con el realismo mágico que se aprecia en muchos ámbitos de las artes. Asimismo, la literatura no está exenta de eso. Realmente he comprendido que me cuesta mucho escribir un relato donde no haya un elemento mágico que invite a la imaginación. Ese generalmente es el hilo conductor de mis trabajos literarios. Y con la pintura también tiene mucho que ver”, explica.

A propósito de ese reflejo, desarrolló una serie denominada:  “Esperanza”, o “Hope”;  serie que precisamente tiene mucho que ver con lo lúdico, lo infantil, lo educativo.

Serie Esperanza. 2019. Técnica Mixta Medidas 98 X 120 cm.

“Quizás es producto de la crisis que vivimos en nuestro país. Inconscientemente los artistas siempre bebemos de allí. Nos conectamos con la realidad, el sufrimiento, el dolor… Y lo vamos transformando en algo hermoso, positivo”.

A propósito de las series que este artista ha ido generando en diversos momentos de su trayectoria como artista plástico, Cánchica nos hace saltar a pasos agigantados a través de unos calzados Converse; o volar encima de las alas de unas Aves; conectar con esa primera infancia en el colegio y llenarnos como bien señala con la esperanza anhelada, o quizás volver a esos primeros pasos que daban cuenta de unos  particulares Mimos. Hoy, además, presenta una serie de rostros sobre figuras reconocidas y con las que el artista, especialmente, se siente identificado.

Pablo Picasso 2019. Acrílico sobre tela. Medidas 50 X 50 cm.

“Por primera vez, desde que comencé a pintar, estoy desarrollando una serie de retratos. En principio son personajes que a mí me han influido, y que todos conocemos, como músicos o artistas, por ejemplo Pablo Picasso, Jhon Lennon, o históricos como Pedro Camejo “Negro Primero”, aunque también estoy pintando a personajes que no necesariamente son famosos, pero que me ayudan a desarrollar texturas, y sobre todo que me permiten plasmar rasgos psicológicos a cada rostro”.

En paralelo sigue pintando para su serie Hope, que es la más reciente, y de cuando en cuando pinta Converses, que es una serie que ha gustado mucho. Todas ellas están enmarcadas en una exposición que se presentará en el mes de noviembre, en la ciudad de Miami.

Título: “Bubble” Técnica: Acrílico sobre Lienzo. Medidas: 95x95cm. Serie: “Sin Par”#artecanchica

Crisis como impulso

Sobre qué tan dura puede ser la vida para un artista en un contexto venezolano caracterizado por una crisis desde el punto de vista económico y que, quizá, puede afectar le venta de piezas, Néstor Cánchica, afronta directamente la pregunta expresando, sin titubeos, que ser artista no es un oficio que se escoja, simplemente se nace artista.

“Pero hay artistas que cuando llega el momento de la encrucijada que se abre y te pone a escoger entre seguir de lleno con su vocación o desviar hacia otros espacios de mayor seguridad. Estos últimos se quedan como gente aficionada que tienen un hobbie, que pintan de cuando en cuando, pero los que optamos por la apuesta que es el arte como medio de vida no podemos dejar de ser artistas porque haya una crisis en el país”, subraya enfático.

Resalta que “es una apuesta difícil, y una esperanza que tienes que mantener viva, por tanto, no puedes dejar de trabajar, independientemente de que vendas mucho, poco o nada, hay que seguir en el ejercicio”.

Con relación a si vale en estos tiempos invertir en arte, Cánchica es directo en el mensaje: “Sí es rentable invertir en arte. Incluso en medio de la crisis”. Explica que ésta es una inversión inteligente, porque el arte es de las pocas cosas que jamás se deprecia. Siempre va a estar cada vez más arriba. Por supuesto, apostar por los artistas que quedamos acá, es una inversión inteligente, porque obviamente la crisis los toca muy de frente, y los precios van a ser muy competitivos, las obras pueden ser pagadas con comodidad y sin intermediarios, porque muchas galerías han cerrado”.